había bañado cinco años.
—No, compadre, yo ya gané —dijo Esteban—. Brenda es enfermera, sirvienta, cocinera y chofer… todo gratis. CrearRedes SocialesSentí que la bolsa de pan se me resbalaba de las manos.
El otro hombre se rió.
Esteban siguió:
—Está tan traumada con lo de “en la salud y en la enfermedad” que no se va a ir nunca. La tengo bien amarrada.
Me quedé sin aire.
—¿Y la herencia? —preguntó el hombre.
Esteban soltó otra carcajada.
—Todo para mi hijo, obvio. Para Tomás.