su vida.
—Nunca más.
Seis meses después, Mariana abrió una pequeña oficina de administración y contabilidad en el centro del pueblo.
No llevaba el apellido Mendoza.
No pertenecía a Alejandro.
Era completamente suya.v
En la puerta había un letrero
sencillo:
MARIANA LÓPEZ — SERVICIOS ADMINISTRATIVOS Y CONTABLES.
Alejandro había ofrecido invertir.
Ella había rechazado el dinero.
Así que él hizo lo único que ella permitió.
Se convirtió en su primer cliente.
Sofía empezó a pasar algunos fines de semana con él.
La primera vez que lo llamó “papá”, Alejandro