lleva casi veinte años protegida porque nadie sospecha de ella. Caleb, tú la conoces. Marcus Hale sabe quién es.
Cerré los ojos.
Había escuchado mal.
Marcus no era el nombre
del responsable.
Era el hombre que conocía su identidad.
—¿Por qué Bell no dijiste nada?
—Porque necesitábamos que vieras el vídeo sin que yo condicionara lo que ibas a escuchar.
—Mi hijo está en su hospital.
—Y Marcus ha mantenido a Ethan vivo.
Aquello era cierto.
Mi teléfono sonó.
Laura.
Contesté inmediatamente.
—¿Qué pasa?
Su voz temblaba.
—Caleb, ¿dónde estás?