de tu futuro sigue ahí esperando.
Ethan se secó los ojos.
—Marcus dice que quizá nunca vuelva a jugar como antes.
—Puede que tenga razón.
Aquello le dolió.
A mí también.
Pero no quería construir su recuperación sobre promesas falsas.
—Entonces ¿para qué hago todo esto?
Señalé las muletas.
—Para ti. No para el baloncesto.
Ethan permaneció en silencio.
Al día siguiente volvió al gimnasio.
Cuatro meses después del tiroteo, dio sus primeros tres pasos entre barras paralelas.
Laura grabó el momento.
Victor estaba detrás de nosotros.
Marcus observaba desde