te hablo.
Ethan levantó la mirada.
El sheriff dio un paso hacia él.
Y entonces ocurrió algo que convirtió aquella grabación en una bomba.
Otra voz gritó desde fuera de cámara:
—¡Sheriff, déjalo! ¡Es solo un chico!
El vídeo giró.
A unos quince metros había una mujer junto a un coche.
Una testigo.
El sheriff también la vio.
La grabación terminó bruscamente segundos después.
Marcus me miró.
—Esto cambia todo.
—No.
Guardé el teléfono.
—Esto es solo el principio.
En ese momento llegó un mensaje.
Número desconocido.
Abrí la pantalla.