hijo casi pierde las piernas por esto.
Ortega sostuvo mi mirada.
Finalmente abrió la carpeta.
—Bell estaba revisando contratos públicos.
—¿Qué clase de contratos?
—Carreteras. Terrenos. Servicios de seguridad. Adquisiciones del condado.
—¿Y encontró algo?
—Encontró irregularidades.
—¿Dinero?
—Mucho.
Ortega pasó varias páginas.
—Empresas que cobraban por trabajos aparentemente inflados. Propiedades compradas mediante sociedades. Contratos concedidos repetidamente a personas relacionadasv
entre sí.
—¿Y el sheriff?
—Su nombre aparecía alrededor de varias de esas operaciones, pero eso no demuestra por sí solo que cometiera un delito.
Agradecí que Ortega no intentara