una camioneta blanca.
La camioneta regresó cuarenta minutos después.
El vehículo policial no.
—¿Propietario? —pregunté.
—Matrícula falsa.
—¿Y Price?
—No se ha presentado a trabajar y no responde al teléfono.
que no apareció claramente en las primeras pruebas. La hemos controlado.
—¿Va a sobrevivir?
Marcus me puso una mano en el hombro.
—Ahora mismo, sí. Las próximas veinticuatro horas serán importantes.
Cerré los ojos.
Por primera vez aquella mañana pude respirar.
—¿Y sus piernas?
Marcus dudó.
—No voy a prometerte nada. Hay daños graves, pero también hay respuestas neurológicas que