El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

pruebas suficientes.

—Era mi hermano.

—Precisamente por eso.

Apreté el teléfono.

—Continúa.

—Bell sospechaba que Victor había estado proporcionando información sobre nuestras investigaciones a alguien del otro lado.

Cerré los ojos.

—Eso es imposible.

—Yo también lo pensé.

—Victor nunca tuvo acceso a nuestros archivos.

—No necesitaba tenerlo.

Mason hizo una pausa.

—Te tenía a ti.

Aquella frase dolió.

Recordé

cenas familiares. Conversaciones aparentemente inocentes. Preguntas sobre cuándo volvería a casa. Lugares a los que viajaría.

¿Había dicho demasiado sin darme cuenta?

—Después Victor murió —continuó Mason—. Bell dejó de