departamento.
—¿Cuánto?
—$25,000 pesos.
Alejandro frunció el ceño.
Era una cantidad demasiado pequeña para compensar una salida apresurada, pero suficiente para tentar a alguien desesperado.
—¿Quién hizo la oferta?
Roberto.
—¿Vino personalmente?
—Dos veces.
Eso cambió todo.
Alejandro sacó su teléfono.
—Voy a llamarlo.
Mariana le sujetó la muñeca.