Algo en la voz de Joaquim, un cansancio sincero y un dolor reconocible, le hizo pensar que tal vez decía la verdad.
Ella aceptó, con una simple amenaza:
“Yo lucho. Pero si me traicionas, te mataré”.
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El entrenamiento secreto de Benedita
Al día siguiente, Joaquim despertó a Benedita antes del amanecer. La llevó a un claro escondido, fuera de la vista, e improvisó un círculo con
cuerdas atadas entre los árboles.
Trajo sacos de arena para golpear, trozos de madera para romper