vidas, amenazas de rivales que juraban destruir su imperio y promesas de personas dispuestas a vender a sus propios hermanos por una oportunidad. Sin embargo, ninguna de aquellas palabras le había provocado la extraña incomodidad que sintió al imaginar a un niño pequeño preguntándose por qué nadie quería ser su padre. —¿Qué esperas que haga exactamente? —preguntó al fin. Claire soltó el aire que había estado conteniendo. —Que vayas a la escuela el jueves, que te presentes como su papá y que te sientes junto a él durante la actividad.
La niñera curvy le pidió al hombre más temido de la ciudad que fingiera ser el papá de un niño al que molestaban en la escuela, pero nadie esperaba que volviera a aparecer al día siguiente