La niñera curvy le pidió al hombre más temido de la ciudad que fingiera ser el papá de un niño al que molestaban en la escuela, pero nadie esperaba que volviera a aparecer al día siguiente

conversaciones discretas y las puertas cerradas. Claire no intentaba impresionarlo. No le pedía dinero, no fingía admiración por su reputación y tampoco permitía que la intimidara con una mirada. Si Dominic llegaba tarde, ella se lo decía. Si intentaba decidir por Noah sin preguntarle al niño, ella lo corregía. Y si se comportaba como un jefe en lugar de como una persona, Claire no dudaba en recordárselo. Una noche, después de acostar a Noah, Dominic encontró a Claire en la cocina, terminando de lavar los platos. —¿Siempre haces todo tú