La niñera curvy le pidió al hombre más temido de la ciudad que fingiera ser el papá de un niño al que molestaban en la escuela, pero nadie esperaba que volviera a aparecer al día siguiente

niño, Dominic se detuvo frente a una pequeña cafetería. —Quiero invitarte a cenar —dijo—. A ti. Sin reuniones, sin asuntos pendientes y sin fingir que necesito discutir un contrato. Claire alzó una ceja. —¿Y quién va a cuidar al niño? —Elizabeth lo recogerá esta tarde. Ya lo hablamos con ella. Claire intentó ocultar su sonrisa. —¿Planeaste todo eso tú solo? —Pregunté, escuché y confirmé. Me dijeron que así se hace. —Vaya. Estás aprendiendo a comportarte como una persona normal. —No te acostumbres demasiado. Ella se rio y aceptó. Aquella primera