que presentarse a tiempo, una y otra vez, requería una clase de valentía que nunca había aprendido en las calles. Claire le había enseñado que proteger no significaba decidir por los demás, sino permanecer a su lado mientras encontraban su propio camino. Dominic apretó suavemente su mano y sonrió. —Entonces supongo que tengo que agradecerle a los dos. —Puedes empezar invitándonos a cenar —respondió Claire—. Y esta vez no quiero comida de restaurante elegante. Quiero pizza, una película y que Noah elija el postre. —Eso suena peligrosamente fuera de mi
La niñera curvy le pidió al hombre más temido de la ciudad que fingiera ser el papá de un niño al que molestaban en la escuela, pero nadie esperaba que volviera a aparecer al día siguiente