Los vecinos comenzaron a notar sus recorridos extraños. Los rumores se multiplicaron y varias personas llamaron a la policía, alarmadas por lo que podría estar ocurriendo dentro de la nave abandonada. Cuando los agentes llegaron a inspeccionar, Lidia se plantó frente al portón y se negó rotundamente a dejarlos entrar. Carne de pollo
Desde el interior se oyó un golpe sordo y luego un ruido rápido, como de movimiento. La mujer palideció y aferró aún más fuerte el cerrojo. Un policía apartó su mano con delicadeza, otro apuntó su linterna