carrito viejo y se dirigió hacia las naves industriales abandonadas en las afueras de la ciudad. Cruzó unas puertas oxidadas y desapareció en el interior. Casi una hora después salió con el carrito completamente vacío.
Esa misma noche, el carnicero la descubrió otra vez, esta vez junto a los contenedores de reciclaje. La anciana recogía cartón, botellas y trozos de metal, guardando con cuidado las pocas monedas que conseguía. Sin embargo, a la mañana siguiente volvía a hacer el mismo pedido gigantesco de carne.
Los rumores y la denuncia
Carnepollo