respondió Naomi con amargura—. Los temblores, la debilidad muscular y la arritmia se los provocaba él mismo.
Abrió la carpeta y señaló los gráficos de laboratorio:
—Me obligó a conseguirle microdosis controladas de digoxina e inhibidores de colinesterasa del almacén. Me chantajeó: si no le llevaba los medicamentos y alteraba los registros en la base del hospital, me denunciaría a la policía por robo de fármacos usando viejos pagarés firmados por mí. Tomaba la dosis exacta para que el electrocardiograma mostrara un estado crítico y la presión se desplomara. El