Mariana todo lo que aún conservaba.
También tuve que aceptar una verdad incómoda: yo había permitido que Mauricio participara demasiado en asuntos que nunca debí dejar en sus manos.
Eso no convertía sus actos en míos.
Pero sí significaba que tendría que aprender de nuevo a manejar mi propia vida.
Mauricio empezó con disculpas.
Después pasó a las amenazas económicas.
Luego regresó a las disculpas.
Graciela me mandó mensajes diciendo que estaba destruyendo una familia por dinero.
Irene no me escribió directamente.
Mi teléfono y mi cartera terminaron siendo devueltos