cuarto cerca de la central camionera. Se llevaron su ropa, sus documentos y las joyas que legalmente les pertenecían. No las dejé en la calle ni les quité lo indispensable; la justicia no necesitaba parecerse a la crueldad que ellas habían practicado.
Sin embargo, su vida cambió de golpe. Karla descubrió que Rodrigo no era el hombre enamorado que presumía. Cuando supo que no habría casa, spa ni cuenta millonaria, canceló la boda. Ella lo acusó de interesado; él respondió que ella también había mentido sobre su patrimonio.
Mi madre