en León, lejos de los recuerdos del patio.
Decidí no regresar a Canadá. Con parte de los ahorros abrí un taller de estructuras metálicas junto con un antiguo compañero de preparatoria. Ganábamos menos que en el extranjero, pero cada noche podía volver a casa, cenar con Lucía y saber cómo estaba en realidad.
La denuncia contra Teresa y Karla no terminó en prisión. Lucía no buscaba verlas encarceladas; quería protección, reconocimiento del daño y la garantía de que no volverían a acercarse. Un acuerdo judicial estableció una orden de restricción,