cinco meses.
Pidió cinco mil pesos para ir al médico. Mi madre se negó, la acusó de inventar enfermedades para robarme y le prohibió contarme nada. Karla revisaba sus llamadas. Sin dinero, Lucía cortó su cabello largo y lo vendió por dos mil quinientos pesos para pagar el traslado y la biopsia.
Mientras ellas estrenaban joyas, mi esposa había vendido su pelo para saber si iba a morir.
La abracé y le pedí que resistiera unos días más. Después apagué la luz, miré hacia el techo donde mi madre y