mi hermana dormían cómodamente, y tomé una decisión.
No podían imaginar lo que estaba a punto de ocurrir…
PARTE 2
A la mañana siguiente empecé a actuar como el peor esposo del mundo.
Delante de Teresa y Karla fingí estar avergonzado de Lucía. Critiqué su aspecto, le ordené volver a la cocina y dije que, cuando recibiera los cuatro millones, pensaría en divorciarme. Cada palabra me quemaba, pero funcionó: ellas dejaron de cuidarse frente a mí.
Esa tarde mi madre olvidó su teléfono sobre el refrigerador. Probé con la fecha