PARTE 2 El nombre en la identificación decía “Mateo Montenegro”.

casa. Mauricio había llegado. El pánico me paralizó, pero
Mateo se levantó de inmediato y se interpuso entre la puerta y yo. Mauricio bajó de su lujosa camioneta con esa sonrisa cínica que me daba náuseas, pero al clavar sus ojos
en el hombre que estaba a mi lado, su rostro palideció por completo. Nadie estaba preparado para lo que se avecinaba, y la verdad que estaba por estallar nos obligaría a
enfrentar lo impensable…

ME ENCANTARÍA LEER SUS COMENTARIOS ANTES DE CONTINUAR CON LA PARTE 3.
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