para alimentarnos. Ahora es mi turno de cuidar de ti”.
Don Aurelio miró profundamente a los ojos de su hija, viendo el inconfundible reflejo de su difunta esposa, Doña Mercedes. 🌸Durante años, había sentido un vacío insoportable en su corazón, preguntándose si los sacrificios que él y Mercedes habían hecho durante cuatro décadas habían significado algo para su descendencia. Sus dos hijos mayores, Ramiro y Patricia, habían construido vidas exitosas en las grandes avenidas de la metrópolis. Sin embargo, cuando su padre apareció en sus puertas con el aspecto de