Parte 1
Faltaban 8 minutos para que cerrara la panadería cuando alguien comenzó a golpear la puerta como si fuera su última oportunidad de seguir vivo.
La tormenta de nieve había vaciado las calles de Denver.
El viento hacía vibrar los ventanales.
Yo ya había apagado la mitad de las luces y estaba contando la caja cuando escuché otros 3 golpes.
–Por favor.
Me acerqué.
Había un hombre del otro lado.
Tendría unos 40 años.
No llevaba abrigo.
Solo una camisa oscura completamente mojada, pantalones elegantes y unos zapatos cubiertos