problema con las cuentas, ninguna auditoría irregular, ningún riesgo de cárcel. ¿O acaso pensabas que estaba metida en algún problema legal grave?
Marko tragó saliva con dificultad. El sudor comenzó a correr por sus sienes:
—No… claro que no… solo que me tomaste desprevenido…
—¿Y qué traes en ese maletín tan pesado? —pregunté, señalando con la mirada el bolso de cuero—. Pareces un hombre que acaba de cobrar una fortuna.
(Continúa leyendo en la siguiente página)
El regreso anticipado: la trampa contra mi esposo que intentó despojar a mi padre