tres millones de euros. En menos de quince minutos, el bufete corporativo redactó una certificación notarial urgente acreditando que mi desempeño era intachable, que no existía auditoría alguna y que yo ostentaba plenas facultades ejecutivas.
Después llamé al fiscal del distrito de Zagreb, con quien nuestra empresa coordinaba proyectos de infraestructura pública. Al escuchar los detalles de la extorsión contra un adulto mayor y la falsificación de causas judiciales, el fiscal activó un protocolo de flagrancia.
—El dinero proviene de un fondo de inversión privado que opera créditos hipotecarios rápidos —