Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

Marisol y Sofía.

Marisol tenía a la niña apretada contra el pecho.

Había cubierto a Sofía con su propia chamarra.

La mecía lentamente.

Le besaba la frente.

Sofía tenía los brazos alrededor de su cuello.

Arturo sintió que las lágrimas comenzaban a caer.

Valeria detuvo la camioneta.

Su expresión cambió inmediatamente.

Primero sorpresa.

Después miedo.

Salió del vehículo.

La cámara exterior captó parte de la conversación.

—¿Qué haces aquí?

—¿Qué le hiciste a la niña? —preguntó Marisol.

—Dámela.

—La dejaste sola.

—No sabes de qué estás hablando.

—La encontré llorando.