Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

Valeria miró alrededor.

Marisol señaló la camioneta.

—Voy a contarle todo al señor Arturo.

Hubo un silencio.

La expresión de Valeria cambió otra vez.

Arturo conocía perfectamente esa mirada.

Era la mirada de alguien que acababa de darse cuenta de que podía perderlo todo.

La boda.

El departamento.

La vida de lujo.

La relación.

Las cámaras continuaron grabando.

Valeria consiguió que ambas subieran al vehículo asegurando que llevarían inmediatamente a Sofía a casa.

Pero durante el trayecto comenzó a amenazar a Marisol.

Primero intentó convencerla.

Luego trató de ofrecerle dinero.