que firmo.
—Firmas muchas cosas.
—No eso.
—Tal vez no lo recuerdas.
Ahí estaba la primera defensa real.
No negar el documento.
No negar la operación.
Negar la memoria de Lucía.
Ella lo observó con una calma que no sabía que tenía.
—Entonces habrá registros que demuestren cuándo, dónde y cómo lo firmé.
Álvaro apretó la mandíbula.
—¿Ya hablaste con alguien?
Lucía no respondió.
Él tomó el teléfono.
—¿Con quién hablaste?
—Eso ya no importa.
—Claro que importa.
—No para la casa.
Álvaro caminó hacia la ventana y volvió.
—Escúchame.