la memoria USB.
—Lo que quiero saber es quién puso mi firma en ese poder.
Álvaro se sentó.
—No fue como piensas.
—¿Cómo fue?
—Había una operación que necesitaba respaldo. Era temporal. La empresa iba a cubrirla.
—¿Usaste mi casa?
Álvaro se quedó mirando el piso.
—Era una garantía.
—Eso ya lo sé.
—No ibas a perderla.
—No te pregunté eso.
Lucía se inclinó ligeramente hacia adelante.
—¿Usaste mi casa sin mi autorización?
Álvaro levantó la mirada.
—Lo hice por nosotros.
Lucía sintió una tristeza extraña.
No porque creyera esa