de girar alrededor de una sola memoria USB.
Los archivos sirvieron para orientar preguntas, comparar fechas y localizar inconsistencias, pero Lucía evitó convertirlos en una explicación absoluta de todo.
Cada documento tenía que ser entendido dentro de su contexto.
Cada firma tenía que ser atribuida correctamente.
Cada movimiento financiero tenía que distinguir entre operación real, irregularidad y simple apariencia sospechosa.
Ese proceso fue más lento de lo que ella deseaba.
También fue más sólido.
La primera consecuencia concreta llegó cuando la reclamación de Lucía respecto de la firma quedó formalmente