lágrimas.
– Ya voy.
Y esta vez, cuando caminé hacia mis hijos, no había cuna vacía esperando detrás de mí.
Había dos hijos.
Ambos vivos.
Los dos son míos.
Por fin, juntos.
lágrimas.
– Ya voy.
Y esta vez, cuando caminé hacia mis hijos, no había cuna vacía esperando detrás de mí.
Había dos hijos.
Ambos vivos.
Los dos son míos.
Por fin, juntos.