día, las luces de Riverside Estate continúan encendiéndose cada fin de semana. El granero restaurado sigue cobijando promesas sinceras, mientras el cauce del río avanza con la misma fuerza serena con la que aprendí a ponerme de pie tras la peor de las traiciones.
La soberbia y la codicia terminaron tras las rejas de una celda; la dignidad y la verdad, en cambio, siguen intactas bajo el mismo techo que mis abuelos levantaron para mí.