no puso excusas.
Admitió que siempre había estado celosa de mi relación con Adrian.
Había querido humillar a mamá porque sabía que me dolería.
Eso fue mucho más difícil de leer.
Pero al menos era verdad.
No volvimos a tener relación.
Marco tampoco volvió a acercarse a nosotras.
Los asuntos derivados del altercado siguieron los procedimientos correspondientes.
No hubo una escena milagrosa en la que toda la familia terminara encarcelada al día siguiente.
Hubo declaraciones.
Documentación.
Abogados.
Consecuencias reales, mucho menos cinematográficas y bastante más lentas.
Mi embarazo continuó.
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