día comienzo a dudar de mí misma, debo recordar que hacer preguntas no es un delito. Vi lo que vi, y tengo derecho a saber la verdad».
Junto a las hojas apareció una llave de latón que abrió una caja de seguridad en una bodega mercantil, recuperándose el libro contable matriz original de los Whitcomb con los registros de fraudes corporativos no declarados. La trampa que habían montado contra mí se transformaba en el acta de defunción de su prestigio social.
Al día siguiente se celebró la audiencia preliminar de