materno. Asimismo, se decreta orden de restricción perimetral absoluta contra el señor Preston Whitcomb y se remiten testimonios a la fiscalía penal.
Preston se hundió en su asiento, pálido y con la corbata floja, mientras su madre intentaba balbucear una protesta que el alguacil acalló con un golpe en el estrado.
No hubo aplausos ni venganzas grandilocuentes: solo la fuerza aplastante de la ley desmantelando la soberbia de una familia que creyó poder enterrar la verdad empujándome por una escalera.
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La convalecencia fue lenta,