Volví sin avisar a Valencia y escuché a mi padre pedir permiso para sentarse en la mesa que él mismo construyó. Mis padres cenaban en el cuarto de herramientas mientras Nuria brindaba en su salón. Ella dijo: “Mejor comed en vuestro cuarto para no molestar”. No discutí, bloqueé las cuentas y llamé a mi abogado, hasta que vi lo que mi padre escondía bajo la tabla.

y bajó la voz al saludarlo.

—Pensaba que tú lo sabías.

Él no tuvo que preguntar qué.

Se acercó al muro del patio y escuchó a su padre.

—¿Podemos cenar hoy en el comedor?

Nuria respondió con una calma que dolía más que un insulto.

—Esta noche vienen amigos de Javier. Mejor comed en vuestro cuarto para no molestar.

Después Nicolás vio a sus padres llevar 2 platos hacia la antigua habitación de herramientas. Había 2 camas estrechas, cajas de cartón, un calefactor pequeño y fotografías familiares apoyadas en el