aquellas palabras mías despertaron en su interior.
La mañana de nuestro quinto aniversario desperté con el aroma a café recién filtrado. Ethan ya estaba vestido, sentado en un sillón junto al ventanal con un semblante inusualmente solemne.
—Feliz aniversario, mi amor —le dije sonriendo.
Se acercó a la cama, me besó con ternura y apoyó su mano cálida sobre mi vientre de cuatro meses:
—¿Cómo amanecieron mis dos chicas favoritas?
—Todavía no sabemos si será niña —reí suavemente.
—Tengo la certeza absoluta —aseguró él.
De pronto, su mirada se tornó