Fui a darle una sorpresa a mi esposo en el hospital, y su colega me preguntó: “¿No te dijo nada?”

Pruebas.

 

Mientras yo creía que mi esposo salvaba vidas, él luchaba por la suya.

 

Esa tarde Mateo me entregó una carpeta, con permiso de Andrés. Contenía resultados médicos y fechas

de internación, pero había algo extraño: varias citas registradas bajo el nombre de un programa experimental, el Proyecto Alba.

 

 

—Es un protocolo de investigación clínica —admitió Mateo—. Andrés participó en desarrollarlo antes de enfermarse.

 

Esa noche, junto a la ventana, Andrés por fin habló.

 

—Hace dos años empezamos a investigar un tratamiento para ciertos