No respondió.
—¿Ni que le contaron a mis amigas que ya no podía administrar mis cuentas?
Vanessa bajó la mirada.
—¿Ni que hablaron de enviarme a una residencia y vender mi departamento?
Sebastián miró a su esposa.
Fue suficiente para comprender que ambos sabían exactamente de qué estaba hablando.
—Mamá, estás exagerando. Eran solamente ideas.
—Eran planes hechos a mis espaldas. Y encontré documentos que demuestran hasta dónde estaban dispuestos a llegar.
Adriana intervino con calma.
—Mi clienta está considerando las acciones legales correspondientes por la firma que desconoce. También