perjudicarlos. Hacienda podía investigar. Yo también tendría que explicar por qué aparecía como dueña.
Pero había una diferencia enorme entre estar atrapada sin pruebas y presentarme voluntariamente con los libros abiertos, denunciando el uso de mi firma y colaborando con las autoridades.
Eso hice.
Durante las siguientes semanas dejé de pensar en venganza y empecé a pensar como contadora.
Contraté un despacho externo. Congelamos pagos no esenciales. Inventariamos vehículos, bodegas, terrenos y deudas. Encontramos facturas infladas, tarjetas empresariales usadas para viajes personales, mensualidades de autos de lujo, pagos de la