actas y contratos firmados tres años antes. Recordé aquella noche: Rodrigo me dijo que eran “trámites fiscales” y me pidió firmar rápido.
No eran simples trámites.
La casa donde vivíamos estaba a mi nombre. También dos bodegas y la participación de control de la empresa familiar.
Cuando los acreedores empezaron a perseguir a los Salgado, transfirieron activos a mi nombre porque yo tenía historial limpio y empleo estable. Pensaban que seguiría obedeciendo y que luego les devolvería todo sin preguntar.
—La escogieron como prestanombres —dijo Alejandro—. Pero dejaron documentos que