mi padre me dio el consejo que terminó salvándome.
Me llamo Mariana, tengo treinta y cuatro años y soy directora financiera de una empresa en la Ciudad de México.
Tres semanas antes de mi boda, mi papá me pidió que lo visitara en su despacho.
Sobre el escritorio había una carpeta azul.
—Hija, antes de casarte quiero que protejas lo que hemos construido para ti.
Dentro estaban los documentos de un departamento en Polanco y una inversión bancaria de diez millones de pesos.
—Todo esto es tuyo —me explicó—. Pero