Antes de casarme, mi papá me pidió que protegiera mi dinero y mi departamento. Dos años después, mi esposo intentó transferir 10 millones de pesos a su hermano sin preguntarme. “¡Soy tu marido, tengo derecho!”, gritó al ver que el banco rechazaba la operación. Yo llamé tranquilamente a mi abogado. Esa misma noche descubrí que no solo querían quedarse con mis ahorros.

mi padre me dio el consejo que terminó salvándome.

Me llamo Mariana, tengo treinta y cuatro años y soy directora financiera de una empresa en la Ciudad de México.

Tres semanas antes de mi boda, mi papá me pidió que lo visitara en su despacho.

Sobre el escritorio había una carpeta azul.

—Hija, antes de casarte quiero que protejas lo que hemos construido para ti.

Dentro estaban los documentos de un departamento en Polanco y una inversión bancaria de diez millones de pesos.

—Todo esto es tuyo —me explicó—. Pero