Conmigo están la tía Carmen y el tío Héctor. Creen que estoy dormida, pero los estoy escuchando”.
Mi corazón empezó a latir tan fuerte que sentía que me iba a reventar el pecho. El segundo audio era de unos días después. La voz de Sofi se escuchaba más apresurada, con pausas largas, como si estuviera pegando la oreja a la puerta de su habitación en el hospital. “Están susurrando otra vez en el pasillo… El tío Héctor dice que si mi papá se entera de todo, se les acaba el