PARTE 2: El día en que la mujer más temida de la prisión perdió el control

de los testigos no coincidían.

Los responsables de la empresa intentaron proteger su reputación.

Emma se negó a firmar un informe que, según ella, ocultaba errores graves de sus superiores.

Poco después perdió su puesto.

Meses más tarde, fue condenada por un delito relacionado con la actuación de aquella noche.

Emma nunca aceptó públicamente todos los detalles de la acusación. Tampoco intentó utilizar su pasado para impresionar a las demás reclusas.

Había aprendido que, en algunos lugares, hablar demasiado podía convertirse en una debilidad.

Así que se concentró en cumplir