PARTE 2: El día en que la mujer más temida de la prisión perdió el control

sonrió satisfecha. Creyó que había ganado.

Pero mientras Emma pasaba la fregona, pronunció unas palabras tan bajas que solo la mujer tatuada pudo escucharlas.

—Disfruta de este momento. Puede que sea la última vez que alguien tenga miedo de ti.

Vanessa se inclinó hacia ella.

—¿Me estás amenazando?

Emma levantó la cabeza.

—No. Te estoy dando la oportunidad de detenerte.

Vanessa le arrebató la fregona de las manos y la lanzó al suelo.

—¡Yo decido cuándo termina esto!

Después empujó el cubo con el pie. El agua restante salpicó los