y limpiando las sillas como cuando vivía en Veracruz.
La antigua casa del pueblo permaneció intacta. No la vendieron. No la remodelaron. Era un recuerdo sagrado que nadie se atrevía a tocar.
Y fue precisamente entonces… cuando apareció Marisol.
Marisol apareció en una tarde gris, cuando el cielo sobre la Ciudad de México parecía a punto de estallar en lluvia.
No llegó sola.
Llegó acompañado de un abogado.
El guardia lo anunció con voz insegura. Valeria fue la primera en levantarse. Camila cerró su portátil con calculada calma. Sofía observaba