Hoy, cerca de las 11 de la mañana, Clara regresó a casa después de un viaje de trabajo de 4 meses.

salido de esa habitación: su maleta abierta, su hijo abrazado a su cintura, su esposo diciéndole que todo estaría bien, que él se ocuparía de la casa, que ella solo tenía que concentrarse en volver.
Confiar también es entregar una llave. Lo terrible es descubrir que alguien la usó para dejar entrar a otra persona.
Empujó la puerta.
“¿Quién…?”.
La palabra se le rompió en la boca.
La luz entraba por la ventana y dibujaba sombras irregulares sobre la cama. Las sábanas estaban arrugadas. Había un cuerpo bajo la sábana,