de mi equipo, fabriqué una banca de madera y la instalé bajo el árbol donde mi madre solía sentarse conmigo.
Mi tía Inés me acompañó.
Llevaba una pequeña caja envuelta en papel.
—Esto es para ti —dijo.
La abrí.
Dentro había una fotografía de mi mamá abrazándome cuando yo tenía seis años.
Se me llenaron los ojos de lágrimas.
—Pensé que había perdido todas sus fotografías.
—Tu mamá siempre me regalaba copias. Esta la guardé porque los dos estaban muy felices.
Me quedé observándola durante largo rato.
En la imagen,